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    Cirugía Nasal

    Rinoplastia ultrasónica (piezoeléctrica) en Madrid: estética y funcional

    Revisado por Dr. Iván Méndez-Benegassi Silva · Especialista en Otorrinolaringología, con más de 25 años de experiencia en cirugía del sueño y rinología avanzada · European Board Certificate (ORL-HNS) · HM Hospitales, Madrid · Nº Colegiado 282855946

    Última revisión:
    Rinoplastia ultrasónica

    En la rinoplastia ultrasónica (o piezoeléctrica), los huesos de la nariz se cortan y se rebajan con un instrumento que vibra con ultrasonidos, en vez de con escoplo y martillo [1][2]. Puede hacerse por motivos estéticos, funcionales o por los dos: cambiar la forma de la nariz y, a la vez, cuidar que respire bien por dentro.

    El Dr. Méndez-Benegassi es otorrino y se dedica también al ronquido y la apnea del sueño. Opera la rinoplastia ultrasónica, estética y funcional, y la cirugía del tabique y de los cornetes. En esta página explicamos lo que dicen los estudios, también lo que el ultrasonido no cambia.

    Quizá la hayas buscado como rinoseptoplastia o septorrinoplastia: es la misma operación con las dos palabras juntas —rinoplastia, la forma de fuera, más septoplastia, el tabique de dentro—. En sus operaciones la parte estética y el tabique se hacen a la vez, no en dos veces.

    ¿Qué es la rinoplastia ultrasónica y en qué se diferencia de la clásica?

    Lo que cambia es la herramienta con la que se corta el hueso: en la clásica, escoplo y lima; en la ultrasónica, un instrumento piezoeléctrico que vibra. En los ensayos clínicos esto supuso menos hinchazón, menos moratones y menos dolor en la primera semana [1][2].

    El instrumento está pensado para actuar de forma selectiva sobre el hueso mediante microvibraciones ultrasónicas: en los ensayos clínicos no dañó en ningún caso la mucosa del interior de la nariz [1]. El cartílago —la punta, las aletas y la parte baja del dorso— no se trabaja con ultrasonidos.

    Instrumental piezoeléctrico utilizado en la rinoplastia ultrasónica
    Instrumental piezoeléctrico de ultrasonidos para el corte y remodelado óseo milimétrico en la rinoplastia.

    El Dr. Méndez-Benegassi usa además el microscopio óptico en la cirugía nasal: aumenta e ilumina la zona que se está trabajando dentro de la nariz, que es estrecha y está mal iluminada. Es una forma de ver, no una operación distinta, y por sí solo no garantiza un resultado mejor.

    Ajuste óseo y cartilaginoso: ultrasonido, corte preciso y fresa diamantada

    Para lograr los mejores ajustes, combinamos el ultrasonido para el trabajo óseo selectivo con el corte preciso del cartílago y el limado fino con fresa diamantada. Esta combinación permite calibrar con exactitud milimétrica tanto el hueso como el cartílago, puliendo suavemente las transiciones y evitando escalones palpables o aristas.

    Lo que han comparado los estudios: ultrasonido frente a técnica clásica

    Rinoplastia ultrasónica frente a clásica: qué se midió y qué encontraron los estudios
    HinchazónMenor con ultrasonido la primera semana, con diferencia clara los días 2 y 7 (no los días 1, 3 y 4). 19 ensayos, 905 pacientes [1].
    MoratonesMenores con ultrasonido los días 1, 2 y 7 [1].
    DolorMenor con ultrasonido el día 2 [1].
    Mucosa del interior de la narizNinguna lesión en los operados con ultrasonido; con la técnica clásica sí las hubo [1].
    Frente al hueso cortado viéndolo directamenteSin diferencia clara en hinchazón ni en moratones [3].
    Duración de la operaciónSin diferencia en unos estudios y algo más larga en otros [2][3].
    Respirar, oler y calidad de vida a las 8 semanasIgual con las dos técnicas (72 pacientes) [4].
    Aspecto final y reoperacionesLos ensayos se centran en las primeras semanas: no se ha demostrado que el ultrasonido cambie el aspecto final ni el número de reoperaciones [1][2].

    Los autores de uno de los metaanálisis califican estas pruebas de débiles, por la baja calidad de los estudios [2]. Las dos técnicas son válidas; lo que se decide en cada caso es qué necesita esa nariz.

    ¿Qué se puede cambiar en una rinoplastia estética?

    Los motivos habituales son el caballete o giba, la punta caída o ancha y la nariz torcida. La parte de hueso del caballete y la anchura de los huesos se trabajan con ultrasonidos; la punta es cartílago y se moldea con otras técnicas. Antes de operar se acuerda qué cambiar.

    Verlo antes: la simulación en la consulta, sin coste

    En la consulta realizamos una simulación sobre tus fotografías para estudiar tu caso, sin coste añadido. Esta herramienta permite visualizar los cambios factibles y alinear expectativas: entender qué modificaciones son viables y cuáles no son convenientes ni alcanzables antes de planificar la cirugía.

    No se trata de una promesa ni de una foto fija del resultado final: es una guía orientativa de planificación. La nariz cicatriza durante meses —al primer mes remite cerca de dos tercios de la inflamación y el resultado definitivo no se valora hasta el año [18]—.

    Caballete o giba

    El caballete tiene una parte de hueso, arriba, y otra de cartílago, abajo (lámina anterior). Hay dos formas de tratarlo: rebajarlo (técnica estructural) o bajar el dorso entero conservando su superficie (rinoplastia de preservación). En un metaanálisis de 10 estudios, la preservación dejó menos irregularidades en el dorso, pero la giba quedó o volvió a salir con más frecuencia; la respiración fue igual con las dos [5]. En otro metaanálisis de 22 estudios, tras la preservación la giba volvió en unas 4 de cada 100 personas [6]. La elección depende de cada nariz.

    Punta caída, ancha o bulbosa

    La punta nasal la forman los cartílagos alares, no el hueso, por lo que el ultrasonido no actúa directamente sobre ella: se moldea y refuerza con técnicas cartilaginosas estructurales. En una serie de 369 rinoplastias estéticas, no tratar la punta en la primera operación se asoció a mayor insatisfacción [7]. Por eso la arquitectura de la punta se planifica junto con el resto de la nariz, aunque el motivo inicial de consulta sea el caballete.

    Remodelado de la punta nasal: injerto alar articulado (alar articulated graft), suturas de rectificación alar y suturas transdomales e interdomales

    Arquitectura de la punta: injertos de ala nasal y suturas específicas

    Para que la punta nasal tenga una forma y rigidez adecuadas —evitando que colapse al respirar y asegurando un resultado estable en el tiempo—, se emplean injertos de ala nasal y suturas específicas para obtener la proyección, rotación y anchura deseadas.

    1. Injerto alar articulado (Alar Articulated)

    Aporta soporte estructural y firmeza a las ramas laterales de los cartílagos alares, evitando el colapso de la pared nasal al inhalar y enderezando cartílagos débiles.

    2. Suturas de rectificación alar

    Rectifican la curvatura y eliminan la convexidad del cartílago alar, transformando puntas anchas, abombadas o asimétricas en líneas armoniosas.

    3. Suturas transdomales e interdomales

    Definen las cúpulas (domos) y aproximan ambos lados para ajustar de forma milimétrica la proyección (distancia al rostro), la rotación y la anchura de la punta.

    Nariz torcida

    Una nariz puede estar torcida por fuera (huesos y cartílagos), por dentro (el tabique) o en los dos sitios. Cuando se endereza el tabique y además se mueven las partes de fuera para que la nariz quede más simétrica, la operación se llama septorrinoplastia [24]; lo explicamos en septorrinoplastia funcional (rinoplastia funcional). Si solo está torcido el tabique, la operación es una septoplastia.

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    Evaluador Nasal: ¿Rinoplastia Funcional o Estética?

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    Descubre en 30 segundos si tu problema se resuelve solo por dentro (tabique/cornetes), si necesitas soporte de cartílago en la válvula nasal, o si eres candidato a un abordaje combinado de rinoplastia estructural o de preservación.

    Marca lo que te pase. La orientación aparece en cuanto contestes la pregunta 2.
    Osteotomías de precisión en rinoplastia ultrasónica: laterales, oblicuas y paramediales con preservación del triángulo de Webster

    Utilidad quirúrgica: para qué valen las osteotomías laterales, oblicuas y paramediales

    Para estrechar una pirámide nasal ancha, cerrar el defecto de «techo abierto» tras rebajar un caballete o centrar una nariz desviada, los huesos nasales deben movilizarse con precisión micrométrica mediante ultrasonidos. Cada tipo de corte cumple una función específica:

    1. Osteotomías Laterales

    Se realizan en la base de la rama del maxilar junto al surco facial. Liberan las paredes óseas laterales para aproximarlas hacia el centro, estrechando la base nasal y corrigiendo desviaciones. Con ultrasonidos, el diseño «high-low-high» preserva el triángulo de Webster en la apertura piriforme, evitando colapsar la cabeza del cornete inferior y protegiendo el paso del aire.

    2. Osteotomías Oblicuas o Transversas

    Conectan el extremo superior de la osteotomía lateral hacia la parte alta del dorso o nasión. Permiten completar la liberación superior del fragmento de hueso de forma controlada y sin traumatismos sobre el hueso frontal, el canto medial ocular ni la vía lagrimal, facilitando una movilización hacia adentro limpia y milimétrica.

    3. Osteotomías Paramediales

    Discurren paralelas a la línea media a ambos lados del tabique dorsal. Separan los huesos nasales propios del tabique óseo (lámina perpendicular del etmoides), siendo decisivas para corregir narices torcidas al permitir movilizar y alinear cada pared ósea de forma totalmente independiente y sin fracturas irregulares.

    Estructura, soporte y perfil: injertos septales, de costilla, oreja o policaprolactona

    Para obtener la mejor estructura, soporte y definición del perfil, los injertos se seleccionan según la anatomía y las necesidades de cada caso. Empleamos cartílago autólogo del propio tabique (septal), de costilla (costal) o de la oreja (auricular), así como matrices biocompatibles de policaprolactona (PCL): los injertos de policaprolactona se reabsorben con el tiempo, quedando sustituidos por colágeno natural del paciente, lo que mantiene el soporte estructural de forma definitiva y completamente biológica.

    Dorso uniforme: técnica personalizada de paté de cartílago para evitar irregularidades

    Para evitar irregularidades en el dorso o aristas visibles con el paso del tiempo y la cicatrización, utilizamos una técnica personalizada de paté de cartílago (cartílago autólogo finamente preparado). Esta capa biológica suaviza las transiciones entre hueso y cartílago, camufla microdefectos y proporciona una línea dorsal uniforme y natural. Ese mismo cartílago, por sí solo, sirve para una rinomodelación permanente en lugar de ácido hialurónico.

    ¿Y si además respiro mal por la nariz?

    La rinoplastia se planifica entonces también para respirar: tabique, cornetes y válvula nasal pueden corregirse en la misma operación. En un metaanálisis de 16 estudios, la cirugía de la válvula nasal redujo la obstrucción entre 43 y 50 puntos sobre 100 (cuestionario NOSE) en el primer año [8].

    La respiración importa también cuando el motivo es estético: de 100 personas que volvían a operarse de la nariz, 65 se quejaban de no respirar bien [9]. Por eso se explora el interior de la nariz antes de operar. Qué hace cada operación lo explicamos en rinoplastia funcional (válvula nasal), septoplastia (tabique) y operación de cornetes.

    Para ponerle número, el cuestionario NOSE mide cuánto te tapa la nariz [10], y el cuestionario SCHNOS mide a la vez la respiración y el aspecto [11]. Los dos sirven para comparar antes y después de operar.

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    ¿Qué es la válvula nasal y qué son los injertos separadores (spreader grafts)?

    La válvula nasal es la parte más estrecha de toda la nariz, y por ella pasa todo el aire que respiras. Los injertos separadores (spreader grafts) son dos tiras finas de cartílago que se colocan ahí para sostenerla cuando se rebaja el dorso. En 17 estudios de rinoplastia la obstrucción bajó 23,9 puntos sobre 100 después de operar, aunque el propio trabajo no encontró diferencia entre poner injerto y no ponerlo [25].

    Cuando se quita un caballete, el techo de la nariz queda abierto y hay que volver a cerrarlo. Si esa zona acaba más estrecha de lo que estaba, la válvula se cierra al coger aire fuerte y entra menos: una nariz operada solo para reducirla puede acabar respirando peor que antes. Un apoyo insuficiente de esa zona durante la rinoplastia puede dar complicaciones importantes, y por eso se cuida [26]. Por eso también la parte de fuera y la de dentro se planifican juntas; de 100 personas que volvían a operarse de la nariz, 65 se quejaban de no respirar bien [9].

    Los injertos son dos tiras finas de cartílago del propio paciente —lo habitual es tomarlas del tabique— que se colocan a un lado y a otro del tabique, justo debajo del dorso, para volver a abrir ese ángulo y sostener el techo. En una revisión sistemática de 52 estudios, los 17 que midieron el cuestionario NOSE encontraron que la obstrucción bajaba de media 23,9 puntos sobre 100 tras la rinoplastia (intervalo de confianza del 95 %: de 21,1 a 26,7) [25]. Esa cifra es menor que los 43-50 puntos de la cirugía de la válvula [8] porque aquí se miden rinoplastias de todo tipo, no solo narices que respiraban mal antes de operarse.

    Injertos separadores (spreader grafts) en rinoplastia: comparación sin injerto (izquierda) y con injertos cartilaginosos bilaterales reconstruyendo el tercio medio y la válvula nasal (derecha)
    Reconstrucción de la válvula nasal interna con Injertos Separadores (Spreader Grafts): A la izquierda: tras rebajar una giba dorsal, el tercio medio pierde soporte y el ángulo de la válvula nasal interna puede estrecharse, provocando obstrucción al respirar. A la derecha: los injertos separadores (spreader grafts) colocados y suturados a ambos lados del tabique dorsal abren el ángulo valvular, devuelven la rigidez estructural al dorso y aseguran un paso de aire óptimo junto a unas líneas estéticas armónicas.

    El mismo trabajo avisa de que los estudios eran muy dispares entre sí y de que, con los datos disponibles, no encontró diferencia significativa entre poner injerto separador y no ponerlo [25]: lo que se decide en cada nariz es si esa zona necesita apoyo, no que el injerto mejore por sí solo la respiración. Hay además una variante que no añade cartílago, sino que dobla hacia dentro el propio cartílago lateral (spreader flap): en un metaanálisis de 10 estudios y 567 pacientes, las dos dieron el mismo resultado para respirar y para las líneas del dorso, aunque los pacientes con injerto quedaron algo más satisfechos con el aspecto [26].

    No toda rinoplastia los necesita: se decide en cada nariz, según cómo esté la válvula y qué haga falta hacer con el dorso. Es una de las cosas que se exploran antes de operar.

    ¿Qué tiene que ver la nariz con el ronquido, la apnea y la CPAP?

    Una nariz tapada puede empeorar el ronquido [15] y dificultar el uso de la CPAP [12]. En un metaanálisis, operar solo la nariz bajó la presión que necesitaba la CPAP de 11,6 a 9,5 cm H₂O, y el uso medido por la máquina pasó de 3,0 a 5,5 horas por noche [12].

    Con honestidad: operar la nariz no cura la apnea del sueño. En un metaanálisis, la cirugía nasal sola mejoró la somnolencia de día pero no bajó de forma significativa el índice de apneas [13], y en un ensayo frente a cirugía simulada solo respondió el 14,8 % de los operados de tabique [14]. Lo que sí puede mejorar es la respiración y, en una parte de las personas, el ronquido: tras corregir la válvula nasal, 3 de cada 10 personas que roncaban contaron que habían dejado de hacerlo [15].

    Y una rinoplastia estética no tiene por qué aumentar el ronquido ni la apnea: en 80 personas estudiadas con polisomnografía antes y seis meses después de la rinoplastia, ninguno de los dos aumentó de forma significativa [16].

    Si roncas, usas CPAP o sospechas que tienes apnea, dilo en la consulta: la nariz se valora junto con el resto de la vía aérea y, si hace falta, se estudia la garganta durante el sueño con una DISE (videosomnoscopia). Lo explicamos todo junto en la guía nariz tapada, ronquido y apnea del sueño y, si el problema es la máquina, en no tolero la CPAP.

    ¿Otorrino o cirujano plástico: quién opera una rinoplastia?

    Las dos especialidades se forman para operar la nariz, y en las dos hay cirujanos con experiencia en rinoplastia. Lo que aporta un otorrino es el conocimiento del interior de la nariz y de la vía aérea: tabique, cornetes, válvula nasal y, en este caso, ronquido y apnea.

    Históricamente existía una separación: la cirugía plástica general solía abordar la nariz desde el modelado estético exterior, mientras que el otorrino tradicional se centraba en enderezar el tabique por dentro (septoplastia) sin modificar la pirámide ni la punta. Sin embargo, la nariz es una unidad anatómica indivisible: rebajar un caballete o estrechar el tercio medio sin reforzar la válvula nasal interna puede provocar colapso al inspirar y dificultad respiratoria (en estudios clínicos, de 100 personas que se reoperan de la nariz, 65 se quejan de no respirar bien [9]).

    El estándar internacional moderno lo representa la Cirugía Plástica Facial: una disciplina donde el cirujano domina tanto la mecánica ventilatoria y endoscópica de las fosas nasales como la armonización estética, la proyección de la punta y el remodelado óseo del rostro.

    Dr. Méndez-Benegassi: Unión de Vía Aérea y Estética Facial

    El Dr. Méndez-Benegassi aúna ambas facetas en su práctica quirúrgica: es especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), miembro de la European Academy of Facial Plastic Surgery (EAFPS) —la sociedad científica de referencia en Europa para la cirugía plástica de nariz y cara— y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), con Máster en Estética Facial con Matrícula de Honor (Universidad Complutense de Madrid). Así, la respiración, el cuidado de la mucosa y la armonía estética se planifican y operan de forma conjunta con microscopía óptica y ultrasonidos de alta precisión.

    Las consultas y valoración personalizada se realizan en HM Madrid, HM Valdebebas y HM Tres Cantos, incluyendo simulación fotográfica previa orientativa sin coste añadido.

    Elijas a quien elijas, conviene hacer las mismas preguntas: qué puede cambiar y qué no en tu nariz, cómo se valorará tu respiración antes y después, y qué recuperación esperar.

    ¿Cómo es la recuperación, semana a semana?

    Los moratones alrededor de los ojos suelen durar unos días [24], y es en esa primera semana cuando el ultrasonido marca la diferencia [1]. La hinchazón que no se ve tarda más: unos dos tercios se van el primer mes y el resto, poco a poco, a lo largo del año [18].

    Primeros días
    La nariz está algo dolorida; las molestias se controlan con analgésicos sencillos [24]. Es habitual una pequeña férula por fuera de la nariz, que sujeta los huesos mientras curan [24]. Los moratones alrededor de los ojos son frecuentes; con ultrasonido fueron menores los días 1, 2 y 7 [1].
    Dos semanas
    En un estudio de 110 personas operadas con ultrasonido, a los 14 días la hinchazón alrededor de los ojos se había ido y los moratones eran mínimos [17]. Cuándo volver al trabajo depende de tu trabajo y de lo que se haya hecho; tu cirujano te lo dirá.
    Primer mes
    Se han ido unos dos tercios de la hinchazón [18].
    Seis meses
    Se ha ido en torno al 95 % de la hinchazón [18]: la mayor parte del cambio ya se ve.
    Un año
    En torno al 97,5 % [18]: es cuando se valora el resultado final. En 17 estudios, la satisfacción con la nariz (cuestionario ROE, de 0 a 100) fue de media 33,5 antes de operar, 69,6 en los seis primeros meses y 80,25 al año [19].

    Es lo que describen los estudios y las guías; tu cirujano te dará las indicaciones para tu caso. Sobre la recuperación de la cirugía en general, lee recuperación de la cirugía de la apnea.

    ¿Se ponen tapones después de una rinoplastia?

    En la mayoría de los casos, no. El Dr. Méndez-Benegassi evita los tapones clásicos y usa materiales biodegradables o suturas. En la operación de tabique, los ensayos muestran que el taponamiento completo da más molestias y no evita sangrados [20]. En la septorrinoplastia hay menos estudios: en un ensayo, dispositivos que dejan pasar el aire resultaron más cómodos que el tapón [21].

    En un metaanálisis de 47 ensayos de cirugía de tabique, el taponamiento dio más dificultad para respirar, dolor y mal sueño, sin reducir los sangrados; los puntos que atraviesan el tabique fueron una alternativa con menos problemas [20]. Si en tu caso hacen falta tapones o láminas, tu cirujano te dirá cuánto tiempo.

    ¿Qué riesgos tiene y cuántas veces hay que retocar?

    Las complicaciones graves son poco frecuentes: en 4.978 rinoplastias estéticas, el 0,7 % necesitó urgencias, ingreso o reoperación en el primer mes, sobre todo por hematoma o infección [22]. Volver a operar es más habitual: según la serie, entre 2 y 10 de cada 100 personas [7][23].

    • Quién tiene más riesgo: en esa misma serie, las complicaciones fueron más frecuentes a partir de los 40 años y al sumar a la rinoplastia otras operaciones estéticas [22].
    • Caballete: puede quedar o volver a salir, más a menudo con la rinoplastia de preservación [5][6].
    • Respiración: en muchas segundas operaciones una de las quejas es no respirar bien [9]; por eso se valora antes de la primera.
    • Satisfacción: en una serie de 369 rinoplastias estéticas, el 15,4 % no quedó satisfecho [7]. Hablar antes de las expectativas forma parte de la operación.

    Las consultas y valoración personalizada se realizan en HM Madrid, HM Tres Cantos y HM Valdebebas, con todas las garantías de seguridad hospitalaria, microscopía óptica y equipamiento quirúrgico avanzado.

    Preguntas frecuentes

    ¿La rinoplastia ultrasónica deja moratones?

    Puede dejarlos, sobre todo los primeros días. En los ensayos, con ultrasonido hubo menos moratones y menos hinchazón que con la técnica clásica durante la primera semana, pero no desaparecen del todo. En un estudio con ultrasonido, a los 14 días los moratones eran mínimos.

    ¿Cuántos días de baja necesitaré?

    Depende de tu trabajo y de lo que se haga en la operación, así que te lo dirá tu cirujano. Como referencia, los moratones alrededor de los ojos suelen durar unos días y se van hacia la semana y, en un estudio con ultrasonido, a los 14 días eran mínimos.

    ¿Me pondrán tapones?

    En la mayoría de los casos, no: el Dr. Méndez-Benegassi evita los tapones clásicos y usa materiales biodegradables o suturas. En la cirugía de tabique, los ensayos muestran que el taponamiento completo da más molestias y no evita sangrados. Si en tu caso hace falta algo, él te dirá qué y cuánto tiempo.

    ¿Qué injertos se utilizan y qué ocurre con los de policaprolactona con el tiempo?

    Según las necesidades estructurales de cada nariz, se emplean injertos autólogos (del propio tabique, de costilla o de oreja) o matrices biocompatibles de policaprolactona (PCL). Los injertos de policaprolactona se reabsorben con el tiempo, quedando sustituidos por colágeno natural del paciente, lo que mantiene el soporte estructural de manera permanente y biológica. Además, se emplea paté de cartílago autólogo para suavizar el dorso y evitar irregularidades al tacto o a la vista.

    ¿Quedará natural?

    El objetivo es una nariz proporcionada con el resto de tu cara y que respire bien, pero nadie puede garantizar un resultado. Por eso, antes de operar se habla de qué quieres cambiar y de qué es posible en tu nariz y qué no. Ningún estudio ha demostrado que el ultrasonido, por sí solo, dé un resultado más natural.

    ¿Puedo ver antes cómo quedaría mi nariz?

    Sí. En la consulta, el Dr. Méndez-Benegassi hace una simulación sobre tus propias fotos, sin coste añadido. Sirve para ver si lo que tú quieres y lo que se puede hacer en tu nariz coinciden, y para hablar de lo que no es posible. No es una promesa del resultado: es orientativa, porque la nariz cicatriza durante meses y el resultado final se valora al año.

    ¿Respiraré mejor?

    Si hoy respiras mal por un tabique torcido, unos cornetes grandes o una válvula nasal que se cierra, pueden corregirse en la misma operación; en los estudios, la obstrucción (cuestionario NOSE) bajó entre 43 y 50 puntos sobre 100. Si respiras bien, el objetivo es que siga así.

    ¿Duele?

    Es normal que la nariz esté algo dolorida los primeros días; se controla con analgésicos sencillos. En los ensayos, con ultrasonido hubo menos dolor el segundo día que con la técnica clásica.

    ¿Cuándo se ve el resultado final?

    Hacia el año. Unos dos tercios de la hinchazón se van el primer mes y en torno al 95 % a los seis meses, pero el último resto tarda hasta el año. Por eso el resultado final se valora a los 12 meses.

    ¿Se pueden operar a la vez la estética y el tabique?

    Sí. Cuando, además de cambiar la forma, hay que enderezar el tabique o reducir los cornetes, se hace en la misma operación. Cuando se endereza el tabique y además se cambia la parte de fuera de la nariz, se llama septorrinoplastia.

    ¿Lo cubre el seguro?

    Depende de tu póliza y de si la operación es funcional, estética o las dos cosas. Consulta con tu aseguradora qué cubre y si necesita autorización previa, y pregunta por la parte solo estética por separado.

    ¿Otorrino o cirujano plástico: quién debe realizar una rinoplastia?

    Ambas especialidades están capacitadas para operar la nariz. La rinoplastia moderna une ambas disciplinas en la cirugía plástica facial: la estética no puede descuidar la respiración (la causa más frecuente de reoperación) ni la función puede ignorar la armonía de la cara. El Dr. Méndez-Benegassi aúna ambas facetas: es especialista en Otorrinolaringología (SEORL-CCC), miembro de la European Academy of Facial Plastic Surgery (EAFPS), de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) y cuenta con un Máster en Estética Facial con Matrícula de Honor (UCM). Las consultas y simulación previa se realizan en HM Madrid, HM Valdebebas y HM Tres Cantos.

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    Referencias

    1. Armanfar y cols., revisión sistemática y metaanálisis de 19 ensayos aleatorizados. Aesthet Surg J, 2026. PMID 42013314. doi.org/10.1093/asj/sjag082
    2. Khajuria y cols., revisión sistemática y metaanálisis (10 estudios). Plast Reconstr Surg Glob Open, 2022. PMID 36448013. doi.org/10.1097/GOX.0000000000004673
    3. Kim y cols., revisión sistemática y metaanálisis (6 ensayos). Clin Otolaryngol, 2019. PMID 31436019. doi.org/10.1111/coa.13415
    4. Aydoğdu y Bayram, ensayo aleatorizado (72 pacientes). J Craniofac Surg, 2020. PMID 32877155. doi.org/10.1097/SCS.0000000000006337
    5. Ribeiro y cols., revisión sistemática y metaanálisis (10 estudios). J Plast Reconstr Aesthet Surg, 2025. PMID 40580891. doi.org/10.1016/j.bjps.2025.05.044
    6. Tham y cols., metaanálisis (22 estudios). Facial Plast Surg Aesthet Med, 2022. PMID 35172105. doi.org/10.1089/fpsam.2021.0312
    7. Neaman y cols., serie de 369 rinoplastias estéticas. Aesthet Surg J, 2013. PMID 23277618. doi.org/10.1177/1090820X12469221
    8. Floyd y cols., revisión sistemática y metaanálisis (16 estudios). Otolaryngol Head Neck Surg, 2017. PMID 28168892. doi.org/10.1177/0194599817691272
    9. Lee, Zwiebel y Guyuron, 100 rinoplastias secundarias. Plast Reconstr Surg, 2013. PMID 23783064. doi.org/10.1097/PRS.0b013e3182a01457
    10. Stewart y cols., escala NOSE. Otolaryngol Head Neck Surg, 2004. PMID 14990910. doi.org/10.1016/j.otohns.2003.09.016
    11. Moubayed y cols., cuestionario SCHNOS. JAMA Facial Plast Surg, 2018. PMID 28880988. doi.org/10.1001/jamafacial.2017.1083
    12. Camacho y cols., revisión sistemática y metaanálisis (18 estudios). Sleep, 2015. PMID 25325439. doi.org/10.5665/sleep.4414
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