El ronquido es muy frecuente y, por sí mismo, muchas veces es solo un problema de ruido. Pero a veces es la señal de algo más serio: una apnea obstructiva del sueño. Por eso la pregunta útil no es "¿ronco?", sino "¿qué hay detrás de mi ronquido?".
La respuesta corta
- ·Roncar de forma ocasional y suave no suele ser peligroso en sí mismo.
- ·El riesgo es que el ronquido puede ser la punta del iceberg de una apnea obstructiva del sueño, que sí conlleva riesgo cardiovascular real.
- ·No se puede saber solo de oído si tu ronquido esconde apnea: hay que evaluarlo.
Cuándo el ronquido SÍ preocupa
El ronquido pasa de molestia a señal de alarma cuando se acompaña de alguno de estos:
- Ronquido fuerte y entrecortado, interrumpido por silencios.
- Una pareja que te ha visto dejar de respirar o dar boqueadas.
- Despertarte con la boca seca, sensación de ahogo o dolor de cabeza matutino.
- Sueño no reparador y somnolencia o cansancio durante el día.
- Tensión arterial alta, sobre todo si cuesta controlarla.
El verdadero peligro: la apnea que puede esconder
La apnea no tratada y el corazón
Cuando el ronquido es la superficie de una apnea obstructiva del sueño, las caídas repetidas de oxígeno y el esfuerzo por respirar sobrecargan el sistema cardiovascular noche tras noche. La apnea no tratada se asocia a hipertensión, fibrilación auricular, infarto, ictus y diabetes tipo 2. Un metaanálisis de 2025 de estudios de cohortes prospectivos (Craciun y cols., más de 25.000 personas) halló que la apnea obstructiva del sueño se asociaba a aproximadamente el doble de riesgo cardiovascular a largo plazo (hazard ratio combinado de 1,82), y el riesgo era mayor cuanto más grave la apnea. Y la apnea no es rara en estos pacientes: está presente en el 40%-80% de las personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, fibrilación auricular o ictus, pero sigue estando infradiagnosticada e infratratada (AHA, 2021).
Y no solo la apnea grave: en un estudio de más de 12.000 personas monitorizadas en casa durante unos seis meses, quienes pasaban más rato de la noche roncando tenían casi el doble de probabilidad de hipertensión arterial no controlada, y esto se mantuvo incluso al tener en cuenta la apnea del sueño (Lechat y cols., 2024). Esa es la diferencia entre el ronquido como ruido y el ronquido como mensaje.
¿Y el ruido en sí mismo, hace daño?
Aquí toca ser honesto: el ronquido primario (roncar sin apnea) no se clasifica como una enfermedad, y para la mayoría el principal daño es para el sueño de la pareja. Dicho esto, el ronquido por sí solo no es del todo inocente. Un estudio de referencia halló que el ronquido intenso se asociaba a un engrosamiento precoz de la pared de la arteria carótida —un marcador de arteriosclerosis temprana— incluso de forma independiente de la gravedad de la apnea, posiblemente porque la vibración mecánica afecta al vaso cercano (Lee y cols., 2008). Y una revisión sistemática y metaanálisis más reciente, que reunió a más de 150.000 personas, encontró que los roncadores tenían alrededor de un 28% más de riesgo de enfermedad coronaria, una asociación solo explicada en parte por la apnea (Liu y cols., 2021). Es evidencia observacional, no demuestra una causa-efecto directa, pero es un motivo más para no quitar importancia a un ronquido fuerte y persistente.
Roncar no siempre es apnea (y la apnea no siempre ronca)
Mucha gente ronca y nunca tiene apnea; otros tienen una apnea importante y apenas roncan —algo frecuente, por ejemplo, en mujeres—. Así que ni la presencia ni el volumen del ronquido bastan, por sí solos, para confirmar o descartar apnea. Para entender la diferencia, mira nuestra guía de ronquido frente a apnea.
Qué hacer
Como no se puede saber de oído, lo sensato es evaluarlo. Los cuestionarios de cribado (STOP-BANG, Epworth) ayudan a estimar el riesgo, pero el diagnóstico se hace con un estudio del sueño. Puedes empezar revisando los síntomas de la apnea del sueño o los tipos de ronquido.
Referencias: Craciun y cols., Asociación entre apnea obstructiva del sueño y riesgo cardiovascular: revisión sistemática y metaanálisis de estudios de cohortes prospectivos (Medicina, 2025); Yeghiazarians y cols., Declaración Científica de la AHA sobre apnea obstructiva del sueño y enfermedad cardiovascular (Circulation, 2021); Lechat y cols., El ronquido habitual se asocia a hipertensión no controlada (npj Digital Medicine, 2024); Liu y cols., El ronquido aumenta el desarrollo de enfermedad coronaria: revisión sistemática con metaanálisis de estudios observacionales (Sleep and Breathing, 2021); Lee y cols., El ronquido intenso como causa de arteriosclerosis de la carótida (Sleep, 2008, fundacional).
¿Te preocupa tu ronquido? Lo inteligente es averiguar qué hay detrás.
Preguntas frecuentes
¿Roncar es malo para la salud?
Roncar de forma ocasional y suave suele ser solo ruido y no un problema de salud en sí mismo. El problema es que un ronquido fuerte y habitual puede ser la señal visible de una apnea obstructiva del sueño —pausas repetidas en la respiración mientras duermes—, que sí conlleva riesgos reales. No se puede saber solo de oído si tu ronquido esconde apnea, así que un ronquido fuerte y persistente merece evaluarse.
¿Roncar significa que tengo apnea del sueño?
No necesariamente. Mucha gente ronca sin tener apnea y —menos intuitivo— algunas personas con apnea apenas roncan. El ronquido se convierte en señal de alarma cuando es fuerte y entrecortado, cuando la pareja te ve dejar de respirar o dar boqueadas, o cuando te despiertas sin haber descansado y tienes sueño durante el día.
¿Roncar puede causar un infarto o un ictus?
El riesgo cardiovascular viene sobre todo de la apnea del sueño no tratada, no del ruido en sí. Un metaanálisis de 2025 de estudios prospectivos halló que la apnea obstructiva del sueño casi duplica el riesgo cardiovascular con el tiempo (hazard ratio combinado de 1,82), y la apnea está presente en el 40%-80% de los pacientes con hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, fibrilación auricular o ictus (AHA, 2021). El ronquido por sí solo también deja una señal más pequeña pero real: un metaanálisis encontró que los roncadores tienen alrededor de un 28% más de riesgo de enfermedad coronaria, aunque la mayoría de roncadores no tiene apnea (Liu y cols., 2021). Por eso un ronquido fuerte y crónico no conviene ignorarlo.
¿Cuándo debo preocuparme por mis ronquidos?
Preocúpate —y evalúate— si tu ronquido es fuerte y entrecortado, si alguien te ha visto dejar de respirar o dar boqueadas, si te despiertas con la boca seca, dolor de cabeza o sensación de ahogo, si tu sueño no es reparador, o si tienes somnolencia o la tensión alta durante el día. Eso apunta a apnea más que a un ronquido simple.
¿Cómo sé si mi ronquido es peligroso?
Cuestionarios como el STOP-BANG (3 puntos o más) o la escala de Epworth (más de 10 puntos) pueden señalar riesgo, pero no diagnostican. La única forma de saber si tu ronquido esconde apnea es un estudio del sueño (una prueba de sueño en casa o en una unidad). Ante la duda, conviene comprobarlo.

